Tag Editorial

Diseñar en la era de la complejidad

La producción gráfica en el contexto digital se sitúa en un panorama disperso. Hoy es prácticamente imposible determinar sobre qué soporte se visualizará un mensaje gráfico. Leer un periódico desde el móvil por la mañana mientras vamos al trabajo y continuarlo desde un tablet al llegar a casa por la noche es una práctica más que probable. Y así con casi cualquier artefacto que estemos diseñando: libros, revistas, blogs, servicios web, etc…
Esta dispersión de dispositivos de lectura está convirtiendo el trabajo de diseño gráfico en un proceso de mayor complejidad y las herramientas de diseño válidas hasta ahora están iniciando un cambio de planteamiento.

Magazine Art Directors and Type Layout Designers

Este post es un Work in Progress de una pequeña muestra de diseñadores gráficos que estoy construyendo cuyo trabajo se ubica principalmente en la dirección de arte de revistas. Los he seleccionado por su relevancia histórica y sus aportaciones al diseño editorial en cuanto a composición tipográfica. No están todos ni mucho menos.
Aviso: Esta lista crecerá con el tiempo. Stay tunned.

Fabien Baron
Interview, Vogue/Italia

Gail Bichler
The New York Times Magazine

Letras y libros. Cinco grandes (+1)

El pasado enero empecé un proyecto de investigación para el que necesité recopilar una muestra de cubiertas de libro de todos los tiempos. La muestra quedó terminada con una selección de 145 libros diseñados por 37 autores distintos. Ahora que se acerca el fin de año quiero compartir cinco de los autores “clásicos” que me resultaron más interesantes. Los cinco tienen una larga trayectoria profesional y los cinco dejaron en sus cubiertas un maravilloso legado de retórica visual expresada únicamente con tipografía. Deseo que disfruten de su talento y sus diseños tanto como yo. No dejen de consultar los enlaces. Hay un tesoro detrás de cada link!
Feliz año nuevo!

Digital Publishing (II) Multiplataforma

A not-so-long time ago there were no digital books. There were no Kindles or iPads. There were self-contained objects. Objects unnetworked. The only difference now is that they’re touching, they’re next to one another. The content is the same. But that small act of connection brings with it a potential sea change, change we’ll explore as we continue to platform books.  – Craig Mod

Ahora mismo, un libro electrónico puede ser leído en un ordenador, en un lector de tinta electrónica (e-ink) como por ejemplo un Kindle, en un ipad o en un teléfono. Cada uno de estos dispositivos descodifica los datos en formatos diferentes: pdf’s interactivos, ePub, .mobi para Kindle, app, html… Tanta diversidad de formato, tarde o temprano convergerá hacia algunos estandares, pero lo cierto es que ahora mismo este sector está muy activo.

En este ensayo de Craig Mod “Platform Desgins”, describe atentamente los pasos que siguió para publicar su libro Art Space Tokyo en un contexto totalmente digital. La tesis principal de este proyecto demuestra que los libros electrónicos están construidos en base a plataformas conectadas, y que cuando los diseñamos, debemos ser conscientes que lo estamos haciendo para que puedan leerse tanto en un ordenador, un iPad, un Kindle o un móvil.

http://craigmod.com/journal/platforming_books/#ref-13
http://craigmod.com/journal/platforming_books/#ref-13

Una de las claves por las que Art Space Tokio tiene siempre tan buen aspecto se lea donde se lea, es debido a que el traspaso de una plataforma a otra no es forzado. La esencia del diseño se transfiere a los distintos dispositivos en relación a aquellos aspectos funcionales que los caracterizan. Por ejemplo la fluídez y justificación del texto, la jerarquía tipográfica, la ubicación de las imagenes y otros grafismos pasan de un soporte a otro adaptando su ubicación y tamaño en pro de las funcionalidades que ofrece cada dispositivo.

Digital Publishing (I) Tipografía

Más allá de las experiencias que podamos diseñar para los libros electrónicos, lo esencial seguirá siendo que el contenido esté puesto en manos del mejor trato tipográfico posible para cada situación. Las restricciones en cuanto a la disponibilidad de tipografías en los dispositivos en los que leemos, nos ha obligado durante años a que nuestros proyectos digitales quedaran limitados a aquellas fuentes propias de los sitemas operativos. Aunque hay excelentes tipografías de sistema que funcionan muy bien en pantalla como Georgia (Mathew Carter para Microsoft) ya se sabe que los diseñadores somos bastante tipomaníacos.

Retos para el diseño de libros digitales

http://www.smashingmagazine.com/2007/08/17/404-error-pages-reloaded/

“El valor de los libros recae en el tiempo que pasamos con ellos. Leyéndolos y creándolos. Esa es la verdadera experiencia editorial”. James Bridle

Con la llegada de los primeros e-readers hace poco más de seis años –Amazon sacó a la venta su lector Kindle en 2007 y Sony su e-reader un año antes– se inició un debate entorno a si los libros de papel desaparecerían y cómo se transformaría el sector editorial. En este debate, el sector tecnológico ha hablado siempre en términos de alarma mientras que los autores y los lectores lo han hecho desde la calma, seguros que la multiplicidad de soportes es una ventaja para la lectura, y no un inconveniente.

En la conferencia que realizó Kevin Kelly (Kelly, 2011) para el ToC de O’reilly, plantea una serie de retos para el futuro de los eBooks de los que me impactaron principalmente tres porque tienen mucho que ver con nuestro trabajo como diseñadores gráficos. El primero es la pregunta de hacía donde se permeabilizaran las pantallas. Diariamente leemos en el ordenador textos que nos sirven para trabajar, en el móvil historias personales de los amigos y en el iPad revistas y prensa. Estamos acostumbrados a leer en pantalla. Kelly afirma que hoy las pantallas pueden ser cualquier cosa. Pueden ser flexibles, cómo las que lanzarán pronto al mercado pero también pueden ser unas gafas o un edificio. La forma de las pantallas está en pleno proceso de expansión y como diseñadores debemos estar atentos a estos progresos. No tanto para saber a qué dimensiones de píxeles debemos diseñar, sino para explorar todas las posibilidades para la experiencia de lectura que se puedan presentar.

Futuros del libro

Presentación para estudiantes de diseño editorial en el Postgrado en Direcció d’Art en Disseny de Llibres de BAU – Universitat de Vic. Contiene una reflexión personal sobre los posibles futuros para el libro, analizando las posibilidades en un contexto digital y bajo los puntos de vista de los diferentes implicados: autores, editores, libreros, lectores y diseñadores.

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Autor: Rosa Llop
BAU Escola Superior de Disseny / Universitat de Vic

Rosa Llop © © 2012

Impresión 2.0 Nuevas herramientas para el libro de artista

Este workshop está orientado a dotar al artista visual de conocimientos sobre herramientas para la producción y difusión de artefactos editoriales desde plataformas 2.0 El curso incide en una metodología práctica con el fin que el propio artista sea capaz de publicar, imprimir i difundir sus propios catálogos, dossiers y libros de artista fácilmente, con calidad y bajo coste económico.

 

 

 

 

 

 

 

Por qué

  • Hay una necesidad institucional de acercar al artista visual a los procesos de trabajo digitales y fomentar el uso de Internet en la difusión de su obra.

Objetivos

  • Ofertar un programa docente intensivo de carácter práctico que permita al artista usar servicios on-line para la creación, reprodución y difusión de su práctica artística.
  • Demostrar la potencialidad creativa de la internet 2.0
  • Aprender a usar servicios de autoedición, plataformas de difusión editorial y herramientas de impresión a demanda.

Contenidos del workshop:

  • Servicios de autoedición on-line
  • Plataformas de difusión editorial
  • Herramientas de impresión a demanda.

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Docente: Rosa Llop
Cliente: HANGAR – Formación Continua para Artistas Visuales

Rosa Llop © © 2010

 

El diseño como factor de competitividad en las revistas culturales

Una de mis respuestas favoritas a la pregunta ¿para que sirve el diseño gráfico? es responder con la siguiente pregunta: ¿Conseguirías recordar alguna noticia si no tuviera un titular bien destacado y en negrita? Para eso sirve inicialmente el diseño gráfico: para jerarquizar contenidos y para ayudar a ordenar sus significados. El diseño gráfico  es comunicación visual, y como tal cumple una función imprescindible en la ordenación de nuestro mundo.

Pero el diseño gráfico, más allá de su función práctica, es hoy un factor de competitividad clave en nuestra economía. Le pido al lector el ejercicio de imaginar un quiosco si no existiera el diseño gráfico. Unas estanterías repletas de hojas blancas mal grapadas repletas de letras negras demasiado pequeñas para verlas a distancia. Trate ahora de fijar en su memoria las cabeceras de Life o National Geografic y quíteles el rojo o el amarillo que las identifican. ¿Seguirían siendo estas revistas iconos culturales? Por supuesto que sí. Puesto que no depende del diseño sino de su calidad editorial. Pero, ¿Sería ahora capaz de identificarlas en el quiosco anteriormente imaginado? Probablemente, pero le llevaría un buen rato encontrarlas ¿verdad?.

Según un estudio del Observatori del Disseny, 8 de cada 10 empresas catalanas invierten en diseño y los motivos principales de hacerlo son para aumentar mercado (33,7%) y posicionarse frente a la competencia (28, 3%).  Así que contemplar el diseño solamente como una tendencia social y de mercado, aunque siga representando a un porcentaje muy elevado de las inversiones (43%), ya no es el único factor que debemos apreciar del diseño. El diseño tiene hoy la capacidad de unir funcionalidad y estética para crear valor añadido.

No hay diseñador gráfico que se precie que no se lance precipitadamente hacia el quiosco cada vez que un periódico renueva su diseño o sale a la venta una nueva revista. Si le gusta la portada, la comprará. Observará detenidamente la tipografía que utiliza y el uso que se hace de ella en los titulares y destacados. Analizará el complejo sistema de retículas que se esconde bajo las columnas de texto y valorará críticamente el uso de las imágenes dentro de la composición de página. Agradecerá que haya buenas ilustraciones y que el tamaño del artefacto respete las normas básicas de usabilidad. Se sorprenderá si han pensado en diseñar el índice y por último mirará en los créditos quién ha sido el diseñador.


Nuestro país nos ha dado grandes diseñadores en el panorama editorial más reciente. Fernando Gutiérrez, cuando empezó a trabajar para El País diseñando el suplemento Tentaciones en los 90, no era consciente de la revolución que provocó en la aplicación de la tipografía en la prensa, pero lo hizo. Las páginas de este suplemento eran una delicia compositiva y toda una generación quedó atrapada en el uso de la letra no solo para reflejar el pensamiento sino para expresar emociones. Gutiérrez fue quizás pionero en España pero este nuevo modo de aplicar la tipografía era herencia de los experimentos que realizaban varios diseñadores americanos ávidos lectores de la revista Emigrée dirigida por Suzana Licko y Rudy Vanderlans. Emigrée y la Crambrook school of Art fueron elementos clave del debate sobre la funcionalidad de la tipografía en la prensa. Un debate amenizado por el acceso a la composición de textos por parte del diseñador gracias a los ordenadores personales.

Este debate fue llevado al extremo por el enfant terrible David Carson cuando diseñaba la revista Ray Gun. Carson rompía las palabras de los titulares de forma arbitraria y destrozaba intencionadamente las letras al pasarlas por fax repetidamente. Hasta llegó a componer un articulo en Zapt Dingbats haciéndolo completamente ilegible Estas acciones parecían un insulto para los redactores pero estimuló a los lectores a reflexionar sobre la prioridad de la imagen sobre el texto a la hora de comunicar.

Sin duda, la aportación más importante de toda esta época fue inspirar a varias generaciones de diseñadores para trabajar la tipografía como imágenes y no como textos, cambiando radicalmente la apariencia de las revistas de medio mundo.


Afortunadamente, todas esas locuras tipográficas de los 90 se fueron atenuando al entrar en el nuevo siglo. Los años 2000 se han caracterizado por diseños mucho más sobrios. La revisión de clásicos como Müller Brockman o Jan Tschihold, que con oficio y muy buen gusto sistematizaron la composición de página  a base de retículas, abrió la puerta a un sinfín de variaciones de sus propuestas dejándonos en herencia verdaderas joyas de la edición tipográfica. Prueba de ello son los pocos pero exquisitos ejemplares de la revista inglesa Octavo o el trabajo de Iñigo Jerez mientras ejercitó como diseñador de la ya desaparecida Suite de un modo totalmente renacentista. Él mismo diseñaba las tipografías que usaba en la revista, y controlaba atentamente todo el proceso compositivo. Sus páginas supieron imprimir modernidad sobria al diseño editorial español que ha prevalecido a lo largo de toda la década.


Pero no solo de tipografía se alimentan las revistas. La fotografía ha sido clave para el desarrollo de este sector. Desde las fotos más directamente relacionadas con los contenidos que ilustran (retratos, paisajes, o momentos históricos) hasta las sesiones más evocadoras y tendenciosas, las páginas de miles de revistas han sido la plataforma ideal para el lanzamiento de grandes fotógrafos. Uno de los casos más relevantes en el uso de la fotografía para el diseño de revistas ha sido el trabajo que llevaron a cabo la pareja Tibor Kalman y Oliviero Toscani  para la revista Colors. Las fotografías de Toscani destilaban realismo e impactaban precisamente por ello, porque nos iniciaban en la multiculturalidad, porque trataban a los lectores de forma inteligente provocando en ellos la reflexión a través de lo que veían. El número 13 de Colors, el último que diseñó Kalman, fue un experimento visual muy intenso: un viaje de 80 páginas de fotografías y ni una sola palabra escrita. Un número impactante y repleto de significado. Un experimento pionero que situó a la fotografía en los medios impresos como un elemento de comunicación imprescindible.

Tipografía y fotografía son quizás los puntos clave en el diseño editorial y donde es más fácil ver su importancia es en la portada. Volvamos al ejercicio que le pedía de imaginar un quiosco si no existiera el diseño gráfico. Aunque ahora las tendencias de marketing insistan en que lo que importa es un nombre fácil de teclear en nuestro navegador, el diseño de la cabecera es la cara que ponemos a los contenidos que nos propone un editor y si esa cara nos seduce suficientemente caeremos en sus brazos y le juraremos fidelidad. En los 80, Terry Jones sacó al mercado la revista i-D con una cabecera que ha hecho historia. Al girar 90 grados el nombre de la revista lo que consiguió es un emoticono de una cara sonriente guiñando un ojo. Un símbolo que representaba a toda una generación de jóvenes europeos fascinados por la música, la moda, la cultura urbana y la diversión. Jones culminó su estrategia con una dirección de arte para las portadas en la que personalidades de la cultura urbana eran retratados sonriendo y guiñando un ojo, habiendo conseguido tras 30 años de trabajo una preciada colección de retratos de famosos guiñando un ojo llena de anécdotas y caras sonrientes.


En España, quizás el más grande diseñando portadas es Rodrigo Sánchez con su trabajo para el suplemento Metropoli del diario El Mundo. Durante 15 años ha cosechado decenas de premios de prestigiosas entidades del mundo editorial, tanto nacionales como internacionales y el diseño de estas más de 1.000 portadas ha sido considerado uno de los “25 Influential Moments in News Design”. Las portadas de Metropoli son una combinación perfecta de tipografía e imagen. Una demostración diestra de la capacidad semántica del diseño gráfico. Una capacidad muy valorada en el mundo publicitario pero no tanto en el sector editorial que por tradición ha asignado esta propiedad  exclusivamente a la calidad de los textos.

Quizás este ha sido uno de los motivos que ha llevado a que sean muchos los diseñadores gráficos que han iniciado sus propios proyectos editoriales. En los últimos años de la pasada década, centenares de proyectos han salido a la luz. Desde el 2005 se celebra en Luxemburgo la Bienal de revistas independientes Colophon. Su comisario, Andrew Losowsky ha confeccionado una base de datos de más de 700 cabeceras – 53 de ellas españolas- consultable a través de Internet. Para Losowsky, a diferencia de lo que proclama la industria, todavía hay mucho espacio para el mercado del papel. La clave está en que las revistas combinen el diseño y los contenidos de formas imaginativas que den a los lectores lo que buscan y que no saben todavía como pedir. Que les sorprendan.


En esta línea ha nacido en el mercado una tendencia editorial que a través del diseño ha sabido cambiar radicalmente el aspecto de las revistas de temáticas tradicionales acercándolas a un público totalmente nuevo. Todo empezó en el 2001 cuando el diseñador holandés Jop Van Bennekom lanzó la revista BUTT. Se trataba de una apuesta por acercar la pornografía a los modales refinados del mundo gay, publicando en blanco y negro sobre papel rosa fotografías y relatos eróticos desde un punto de vista artístico. La revista tuvo tanto éxito que en poco tiempo el mismo Van Bennekom se enzarzó en otro proyecto editorial. Fantastic Man nació en 2005 como una revista de estilo para hombres, elegante y refinada. Una cabecera que ha influenciado a todo el sector de las revistas de tendencias, desbancando incluso a la sobrevalorada Wallpaper*.


En España, de la mano de los diseñadores Albert Folch y Omar Sosa nació la revista Apartamento, actual icono de la modernidad internacional. Una revista de decoración desde el punto de vista joven y urbano. Una cabecera que valora la decoración habitada y la filosofía Do it Yourself frente a la fría y aséptica arquitectura que reflejan de la mayoría de las revistas de este sector. Una revista que no destaca por su diseño formal sino porque su planteamiento se ha hecho desde el diseño. Apartamento ha tenido tan buena acogida que Sosa se ha independizado y se dedica en exclusiva a ella, mientras Albert Folch continúa con su excelente trabajo para revistas como Metal o Fanzine 137 entre otras.

Diseñar los enfoques editoriales puede ser un modo de salvar a las revistas de papel de las llamas de lo digital, pero no hay que olvidar que también habrá que innovar en aspectos como la impresión y la distribución. El ratio de ventas de revistas en Estados Unidos es un 30% del total de su producción, lo que significa que un 70% va a parar a un centro de reciclaje. En un momento donde no podemos permitir que se acumulen stocks ni se desperdicie papel, la impresión a demanda se está conviertiendo en una industria creciente. La empresa HP lanzó en 2008 su servicio on-line de impresión a demanda MagCloud, totalmente especializado en revistas. Garantiza la eliminación de stocks, permite la distribución en todo el mundo sin tener que invertir en complejos sistemas logísticos, y quizás lo más atractivo sea que cualquiera con ganas de publicar una revista en papel puede hacerlo sin necesidad de invertir un montón de dinero.


También existen plataformas como  issuu.com, que dan visibilidad a un montón de publicaciones sin necesidad de imprimirlas. Fundada en 2006 por los daneses Ferro-Thomsen y Michael Hansen, ha conseguido ser el quiosco digital más grande del mundo, con miles de usuarios que comparten sus documentos de forma gratuita. La clave: diseñar una herramienta sencilla que convierte documentos pdf en revistas virtuales con gran calidad en su visualización y fácil de compartir o insertar en un sitio web propio. Alvaro Sobrino, editor de la revista especializada en diseño gráfico Visual es un gran defensor de esta plataforma, afirmando que ofrecer parte de su producto de forma gratuita en formato digital ha mejorado las ventas en su formato impreso.


En cuanto a la distribución, hay algunos casos curiosos como el de la revista Orsai, editada por Hernán Casciari, que antes incluso de tener impreso su primer número vendió más de 4.000 ejemplares en tan solo 8 días. Su método se basa en que los interesados al comprar un ejemplar se convierten en distribuidores al verse obligados a comprar en packs de 10 a través de su página web. De este modo, el individuo interesado en tener la revista convencerá a 9 amigos de que también vale la pena tenerla o pedirá a su librero de confianza que lo haga por él. También en Orsai han diseñado una estrategia para marcar el precio de venta fijado por lo que cuestan 15 periódicos en su edición del sábado en cada país, así en España cuesta 16 € mientras que en África 7 € y en Cuba, nada.

Al iniciar este escrito cité algunos datos estadísticos sobre los motivos que impulsan a la industria a apostar por el diseño en sus productos, pero guardé para el final un incipiente 4,5 % que lo hace para reducir costes. Un dato para mí muy importante puesto que demuestra que el diseño, más allá de proporcionar lecturas más agradables gracias al buen hacer tipográfico y fotográfico es también capaz de proponer nuevos conceptos editoriales que mejoren la rentabilidad del sector.

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Autor: Rosa Llop
Publicado en Catálogo de Publicaciones 2011 – Asociación Española de Revistas Culturales

Rosa Llop © © 2011

Pequeños editores, grandes libros


Esta exposición tiene como principal objetivo fomentar la visibilidad de las pequeñas editoriales y presentarlas como un sector cultural activo basado en una economía de resistencia. La muestra presenta a los pequeños editores a través de sus libros en un formato expositivo que favorezca la lectura y de fàcil itinerancia.

 

 

 

 


Por qué

  • Las pequeñas editoriales representan un sector cultural muy activo y cuentan con una visibilidad muy reducida.
  • Es necesario construir una plataforma que aumente la visibilidad de este sector destacando la calidad de sus productos y su capacidad emprendedora.

Objetivos

  • Establecer un sistema abierto de investigación colectiva. En la investigación participaron más de 80 observadores vinculados al sector cultural. Las recomendaciones de los observadores permitieron construir una base de datos de 250 pequeñas editoriales de todo el territorio español.
  • Poner a disposición pública la base de datos obtenida en la investigación <www.fad.cat/petitseditors>. Esta base de datos ha obtenido más de 140.000 visitas entre Diciembre de 2010 y Noviembre de 2011, consolidándose como un referente en la catalogación de pequeños editores.
  • Diseñar una exposición que represente a las editoriales a través de sus mejores libros y proporcione un espacio expositivo cómodo y acogedor que fomente la lectura.
  • Producir un montaje expositivo que se adapte a los distintos espacios en que va a itinerarse y minimice los costes de transporte y almacenaje. El montaje diseñado por el arquitecto Josep Muñoz, obtuvo una selección en los Premios FAD del año 2011 en la categoría de intervenciones efímeras.
  • 
Fomentar el debate profesional en un momento crucial para el sector editorial. La exposición participó en el #BookCampBCN durante el Festival Internacional de Literatura Kosmopolis’10.
  • Difundir el trabajo de los pequeños editores entre el público generalista a través de visitas comentadas y  talleres familiares de creación de libros.
  • Facilitar la tesis expositiva a medios impresos y digitales de prestigio en todo el ámbito español con el fin de conseguir la máxima difusión del proyecto.

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Comisariado: Rosa Llop, Alvaro Sobrino, Sebastià Fabregas, Jaume Pujagut
Investigación y dirección: Rosa Llop
Documentación: Hector Lorenzo
Montaje expositivo: Josep Muñoz
Itinerancias: Itinerart
FAD Foment de les Arts i el Disseny
© 2009 – 2010