Diseñar en la era de la complejidad

La producción gráfica en el contexto digital se sitúa en un panorama disperso. Hoy es prácticamente imposible determinar sobre qué soporte se visualizará un mensaje gráfico. Leer un periódico desde el móvil por la mañana mientras vamos al trabajo y continuarlo desde un tablet al llegar a casa por la noche es una práctica más que probable. Y así con casi cualquier artefacto que estemos diseñando: libros, revistas, blogs, servicios web, etc…
Esta dispersión de dispositivos de lectura está convirtiendo el trabajo de diseño gráfico en un proceso de mayor complejidad y las herramientas de diseño válidas hasta ahora están iniciando un cambio de planteamiento.
Fijémonos por ejemplo en las novedades que incorpora InDesign para generar automáticamente distintos layouts que se adapten a distintos dispositivos de lectura a partir de un documento “madre”. Esta es sin duda una opción más que necesaria pero su uso también implica un cambio radical en la forma de proyectar del diseñador gráfico. Para mantener un control sobre cómo afectan las decisiones que uno toma a los distintos formatos de salida es necesario una mentalidad mucho más sistemática. Este es un gran reto tanto para el diseñador gráfico como para las empresas que desarrollan software para diseñar.

Si nos fijamos en las herramientas que utilizan hoy los arquitectos para proyectar, -Grasshopper por ejemplo- podemos encontrar en ellas un modelo sobre el que probablemente se construyan nuevas herramientas para la proyección gráfica. Herramientas que se basan en la idea que el diseño es un sistema de parámetros y variables cuya determinación afecta las opciones disponibles. La sistematización del proyecto arquitectónico ha permitido ganar competitividad en la fase de diseño al mejorar la gestión de la complejidad de los condicionantes.

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De hecho hasta la llegada de los ordenadores personales a los estudios de diseño gráfico, la tarea del diseñador era principalmente la de definir parámetros sobre los que cajistas, foto-mecánicos e impresores debían trabajar para conseguir el efecto proyectado. Phil Baines, en su libro Penguin by Design (Baines 2005), dedica un capítulo a describir como Jan Tschichold bajo la dirección de Arte de Penguin definió una serie de reglas muy detalladas sobre cómo los cajistas debían componer todas las portadas de la editorial (Penguin Composition Rules 1947-49″ (1). Las instrucciones de Tschichold definían aspectos muy concretos como la disposición de la tipografía sobre un eje simétrico, la composición con caracteres de caja alta, el espaciado entre ellos, el uso de una línea separadora entre título y autor, colores para identificar géneros, etc. Todas estas normas dotaban de consistencia a la imagen de la editorial, y proporcionaba a los impresores de un sistema (un estándar) sobre el que tomar decisiones ante la composición de distintas portadas.

09_Octavo-Automation

Un interesante ejemplo reciente es la colección de filosofía Octavo diseñada por Atelier Carvalho Bernau (2). Conscientes que el presupuesto de la editorial era ajustado los diseñadores se concentraron en crear un sistema de parámetros gráficos que se ajustan a las peculiaridades de cada libro y que cualquiera pudiera diseñarlos (editor, impresor, etc…) usando una pequeña aplicación. De este modo, los diseñadores consiguieron destinar los recursos del trabajo manual de componer cada libro (algo totalmente automatizable) a un mejor papel y encuadernación. Permitiendo a la editorial ganar prestigio sin subir los costes. El ejemplo demuestra una vez más la necesidad de ajustar la metodología del diseño a un lenguaje más sistemático, si realmente queremos ser competitivos.

Ken Garland en su libro Graphis Handbook (Garland 1966) plantea la posibilidad que el diseñador gráfico se mueva en un entorno donde la generación de artefactos como revistas y catálogos esté automatizada y afirma que sólo hay dos cosas que pueden impedir que el diseño gráfico evolucione de forma similar al resto del desarrollo tecnológico: “su incapacidad para familiarizarse con las nuevas áreas de conocimiento que surgen y su inhabilidad para liberarse de las ideas preconcebidas sobre el tipo de tareas a las que debe dedicarse”.

Ken_Garland_Portrait
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(1) Penguin Compositions Rules

(2) Reportaje sobre la colección Octavo de Atelier Carvalho Bernau en The New Yorker

(3) En la foto: Ken Garland en su estudio extraída de esta reseña sobre la monografía que recientemente ha publicado United Editions


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Autor: Rosa Llop
Publicado en VISUAL nº163, pag.12

Rosa Llop © © 2013
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