Co-creación. La creatividad no es exclusiva.

“La opinión de un grupo de individuos puede dar como resultado mejores decisiones que la opinión de un experto”
James Surowiecki, The Wisdom of Crowds. Anchorbooks (2005)

Co-creación es ahora la palabra de moda. Y al ser la palabra de moda corremos el riesgo de agotarla mucho antes de haber entendido su verdadero significado. En el siguiente texto describiré qué es co-creación, en qué consiste y cuándo es conveniente utlizarla.

La co-creación es una metodología de trabajo colectiva que considera a los usuarios de un diseño socios en su creación. Liz Sanders de Maketools, empresa pionera en aplicar co-creación en sus procesos, establece distintos tipos de co-creación dependiendo de las fases del proceso de diseño en que tenga lugar. Principalmente se resumen en dos: la co-creación en el pre-diseño y la co-creación en el post-diseño. Ambas comparten el interés por fomentar la participación creativa pero la manera en cómo se las considera y los beneficios que generan distan bastante.

Utilizar co-creación en la fase de post-diseño tiene el objetivo de ofrecer un lugar donde los usuarios puedan satisfacer sus necesidades y aspiraciones creativas. Es lo que se denomina “empoderar” a los individuos permitiéndoles ser pro-activos y reconocidos socialmente. Por poner un ejemplo reciente, el cartel diseñado por We choose fun para promocionar el Congreso Diseño abierto. Creatividad compartida organizado este verano por el FAD, es un caso de co-creación en el post-diseño. El público objetivo de este cartel -los diseñadores- hemos podido recrear el cartel a nuestra manera mediante Twitter y dejar rastro de nuestra acción. De hecho, este tipo de co-creación ofrece valor en las experiencias y hay muchos ejemplos de ello en los servicios que Internet nos ofrece: Youtube no sólo es un servicio de almacenaje y visualización. Es una experiencia donde puedes crear tu propio canal de TV y difundirlo para disfrute público. Eso nos encanta y establecemos una relación emocional con esa marca porque su servicio nos hace más felices.

En cambio, cuando se utiliza co-creación en la fase de pre-diseño el objetivo es trabajar en equipo para explorar respuestas con las que establecer un briefing. Esta es una metodología especialmente indicada para solventar problemas de diseño que tienen un final borroso (Fuzzy Front End), es decir, problemas de diseño cuya respuesta no tiene una formalización clara.

Pongamos un ejemplo: una empresa puede patentar una tecnología nueva sin saber todavía que tipo de aplicaciones puede generar a partir de ella, por ejemplo un algoritmo para el reconocimiento facial. En este sentido, para desarrollar productos o servicios asociados a esta tecnología puede resultar muy útil juntar a distintos perfiles y trabajar conjuntamente. Esto supondría juntar en una mesa de trabajo a profesionales de distintos campos, ingenieros, empresarios, diseñadores, usuarios, etc… y mediante herramientas que fomenten la participación y amplifiquen la creatividad del grupo, ir desarrollando el proceso de diseño.

Las técnicas creativas que pueden utilizase en estas sesiones de co-creación acostumbran a ser muy divertidas, ya que su objetivo es romper con las limitaciones y los prejuicios. Las más habituales son los juegos de rol, viajes de experiencias, mapas de empatía y otras más populares como las lluvias de ideas y las analogías visuales. A menudo, las empresas que proyectan bajo métodos de co-creación crean sus propias herramientas cómo por ejemplo Ideo. De hecho, Mercè Graell, activista de la co-creación en Designit, afirma que uno de los campos de especialización que se abre para los diseñadores es la creación de herramientas para trabajar en procesos co-creativos. A partir de este tipo de “juegos” colaborativos, se pueden ir detectando aquellas funcionalidades que resulten más relevantes y que debería cumplir la propuesta de diseño.

Si seguimos con el ejemplo anterior, de estas sesiones de co-creación podrían resultar aplicaciones que usaran reconocimiento facial para mejorar la calidad de vida de personas con enfermedades cognitivas, para la seguridad en el espacio público o servicios de tiendas virtuales. De hecho, al trabajar de este modo, los diseños que se propongan ofrecerán valor a la sociedad puesto que se habrán definido conjuntamente y responderán a las aspiraciones de los implicados.

Ya sea en el pre-diseño como en el post-diseño, Liz Sanders y George Simons, en A social visión for value co-creation in design (Open Source Business Resource, 2009) establecen tres requisitos para que se dé co-creación:

  • El primero es la aceptación que todo el mundo es creativo y que participará en la co-creación si están motivados y se les ofrecen las herramientas necesarias para hacerlo.
  • El segundo es que la diversidad ha de ser el hilo conductor. Si los participantes tienen el mismo origen, perspectiva y opinión, los resultados estarán limitados y serán previsibles.
  • El tercero es que se necesita un diálogo entre los implicados, y para ello es necesario utilizar herramientas generativas que permitan un terreno de juego común y un lenguaje compartido.

Para terminar, quisiera valorar positivamente esta metodología porque pueden contribuir a una experiencia del diseño no sólo mejor, sino más importante. En un contexto de agotamiento económico, el diseño ha de promover verdaderos bienes de consumo y qué mejor forma para saber cómo deben ser estos bienes que hacerlos junto a quienes los usan y necesitan.

(* Esta entrada está relacionada con el concepto Open Design)

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Autor: Rosa Llop
Publicado en VISUAL Nº157, pag.12

Rosa Llop © © 2012

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